Cuando Santiago Graffigna
llegó a Argentina con el sueño de hacer
un vino excepcional,
estaba buscando un lugar distinto para alcanzar la excelencia.
La ubicación que eligió, a los pies de
la Cordillera de los Andes, en los valles de San Juan,
fue efectivamente perfecta, ofreciendo condiciones climáticas
excepcionales.
Es por ello que hoy en día, este increíble
lugar desarrollado por la pasión de Don Santiago
y de sus sucesores es una tierra de tradición
vitivinícola y excelencia; es la tierra de Graffigna.
|